El arte callejero de FCO y Cerok
Por: @bebeconchucha
Caminando por una de las arterias bogotanas como la Carrera 30 uno puede encontrarse con lo que sea; locos que cantan sobre telenovelas, hinchas eufóricos de algún equipo nacional o uno que otro revolucionario sin causa a la altura de la 45. A mi parecer, estos son simples distractores para el ojo bogotano de vida agitada; estos 43,3 kilómetros más que gente tienen historias. Historias contadas a través del color y la línea del graffiti, pues esta carrera es una de las vías bogotanas más intervenidas por el arte callejero devaluado por la sociedad de este, nuestro tercer mundo.
Esta vez nos encontramos con dos artistas urbanos, quienes entre cagaderos de locos de la NQS usan sus latas de pintura para contarnos lo que hay en sus cabezas. En esta ocasión apoyaban una causa específica, el encuentro de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas por la paz, pintando dos obras influenciadas por la cultura campesina y afro colombiana.
Los trazos iban y venían dándole forma a algo que cada vez se hacía más palpable, unos rostros. Cada uno con el estilo de su creador; Cerok y Franco(FCO) quienes se dejaban llevar por sus pensamientos y hacían alarde de sus técnicas a la hora de poner la pintura en el muro.
Todo empieza cuando estos artistas usan un vinilo blanco como base en el muro, muchas veces encima de otras obras que el tiempo se ha encargado de opacar. Luego se hace un boceto en línea de algún color (lo que será la figura de la pieza) y allí todo empieza a tomar forma con alrededor de 12 colores distintos y 20 boquillas que definen el trazo. Cada una de estas obras le toma al artista cerca de 10 horas en las que debe estar aguantando los olores de la genética de los habitantes de la calle, las miradas de los vecinos que probablemente ya llamaron a la policía y luego a la policía, que siempre termina sediento ante la belleza de sus obras.
Por otro lado, teníamos a Franco (FCO) quien esta vez le apostó a un rostro femenino afro, inspirado en una de las 27 mujeres del músico africano Fela Kuti dedicado al Afrobeat. Este género musical es esencialmente una fusión entre jazz, funk y cantos tradicionales africanos.
Franco es bastante ágil con los brillos y las sombras; casi logra que el rostro se saliera del muro. Nos cuenta que su pasión por el graffiti empieza en Soacha, su lugar de nacimiento, desde allí inicia sus primeras obras hace 10 años y ha sido una fuente de inspiración para muchos jóvenes de este municipio aunque el ya no viva allí. Su obra mide alrededor de 4 metros de alto por 3 de ancho y necesita usar una escalera y algunas veces un balde para poder pintar estas magnitudes. Sin embargo, en cualquiera de sus posiciones logra el trazo de manera impecable. Este personaje sabe lo que hace y lo hace muy bien.
Finalmente tenemos que partir de la zona con un miembro de nuestro equipo maluco debido al olor de pintura que respiramos durante 2 horas. De todas maneras nos vamos con el orgullo de haber sido parte del mal visto “vandalismo juveníl” que embellece las calles de nuestra ciudad poniéndole un poco menos de politiquería y aportándole concepto a la causa.
Este reporterito se despide diciéndoles: rayen el patrimonio histórico y cultural de la nación que el tiempo pasa pero las ideas son infinitas! Las paredes las pintan, el mármol es lijado, pero los recuerdos quedan intactos.
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